-¿Qué?
- Escúchame.
- Dime.
-Escúchame.
- ¡¿Qué quieres?!
- Que me escuches.
- Te estoy escuchando.
- No me escuchaste.
- Claro que sí, te lo estoy diciendo.
- Ayer no me escuchaste.
- ¿Qué tenía que escuchar?
- Hoy no es necesario que escuches nada, ayer sí lo era.
-¿Entonces?
- Es todo, la próxima vez que te diga algo...
-¿Sí?
- ...¿Podrías escucharme?
- Sí lo haré.
- Gracias. ¿Puedo decirte algo?
- Me dijiste que hoy no es necesario que escuche nada.
- Me dijiste que la próxima vez que te diga algo me escucharías.
-Dime, te escucharé.
- En una oportunidad, un hombre le expresó a su novia el amor que sentía por ella, lo importante que era. Ella asintió con la cabeza y fue a comprar una bebida. Ella sabía que su novio le había dedicado unas palabras de amor, un gesto de cariño, como hacía siempre, mas no captó lo trascendentes que eran esas palabras, quizá, ésas en específico. Esas palabras precederían a una propuesta de matrimonio. El hombre no pudo evitar pensar que si no podía escuchar realmente lo que expresaban sus palabras entonces una mañana, estando casados él le deseará los buenos días y ella lo ignorará, ella no comprenderá que realmente desea que su día sea bueno, pues la felicidad de ella lo tranquiliza. ¿Sabes qué hizo?
- Dime.
- Nunca volvió a pronunciar ni una sóla palabra ante ella, ni una sóla. Ella se extrañó, incluso se molestó y prefirió que la relación terminara. Terminaron.
- ¿No te parece que fue un poco extremo?
- Sí, quizá la forma en que la amaba logró que se volviera más susceptible a sus acciones, a llegar a conclusiones extremas, pero ella no lo buscó, por orgullo, desgano y desinterés.
- Él lo decidió, ella no tiene porqué buscarlo.
- Si lo amaba no hubiese permitido, bajo ningún concepto que se fuese.
- Él tampoco.
- Lo sé, no estaba, como quien dijera, destinado a ser, pero ¿entiendes lo que te quiero decir?
- ¿Me ayudas a entenderlo?
- Sí, no puedes simplemente presumir que me escuchas, pues un día, como ayer, puedo no decirte lo mismo de siempre, puedo no hacerte los mismos comentarios, puedo necesitar tu opinión, puedo querer saber que te importa.
- Disculpa, no fue mi intención.
- Creo conocerte, supongo que no querías hacerme daño.
- ¿Era tan importante lo que me dijiste? ¿Tanto necesitabas que te escuche?
- Me importas tanto.
- ¿Tanto como para que mi reacción ocasione que te vayas?
- No, él no la amaba lo suficiente, en cambio, yo te amo de una forma que por más que me hagas daño, jamás, te digo, jamás podré apartarme de tu lado.
- Jamás me habías dicho que me amas, no lo sabía.
- Haré como si no hubiese escuchado eso, estamos a mano.
- ¿Cómo?
- Que tengas un buen día.
Imagen vía: Olympus BioScapes International Digital Imaging Competition Website. Mr. Glen MacDonald
Imagen vía: Olympus BioScapes International Digital Imaging Competition Website. Mr. Glen MacDonald

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