Las decisiones que inquietan al mundo no deben merecer la más mínima atención de mi parte, pues tal y como me lo han inculcado así debe ser. Sin embargo, la tendencia de ir en contra de lo correcto o de lo mostrado como correcto continúa corriendo por las calles, a veces a oscuras, otras a plena luz del día como simulando rebeldía.
Muchos esperan con furor el momento en el que cada uno de sus conocidos se quiten la máscara como si los primeros no tuviesen pensado hacerlo, como si no lo hubiesen hecho ya.
Mis ojos te persiguen luchando por controlar alguna de tus acciones, no porque seas mío sino porque soy tuya, tanto así al punto de formar contigo un perfecto uno, de ser tu reflejo y de transcenderlo.
Mi vida entiéndeme, aquellos halagos que hacia ti se dirigen no tienen siempre las mejores intenciones y así, como jugando a no ser lastimados en ocasiones debemos aparentar que nuestras intenciones tampoco son buenas. El juego de máscaras puede ser un sutil baile cuyos movimientos implicados logren esquivar la caída al vacío. Quitarse la máscara no es más que un truco que desaparece la ilusión acerca de que pertenecemos al mundo, que más bien demuestra cómo este mundo es tuyo pues tú lo has creado. Un truco no siempre representa mafia, un truco significa magia.
Tan egoístas todas las sugerencias que te hago y mi estado de completa desesperación al encontrarme resignada a jamás recuperar aquello que te entregué, te lo entregué todo. Bastante incompleta, ahora te necesito, soy tu reflejo mas sigo siendo un ser humano y los caminos que atraviesas repercuten en mí. Resulta imposible retractarme y sacarte del paquete que jamás pediste por el que en esta oportunidad estamos juntos.
Imagen vía: Tumblr. This Time Is Ours.
Imagen vía: Tumblr. This Time Is Ours.

