Niño

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Hace poco conocí a un niño que me cautivó, cabello claro, ojos brillantes, ropa infantil y pocas palabras, al que a pesar de que es un año mayor que yo me refiero a él como niño. Su ropa se consideraría infantil en la sociedad moderna, acostumbrada a usar sueteres y zapatos enormes así como también pantalones que dejan ver la ropa interior, mas éste niño vestía como lo haría un joven normalmente hace unos 20 años atrás aunque ahora lo tomarían por ingenuo. Su rostro reflejaba una inocencia inigualable, tan escasa hoy en día en jóvenes tan dispersos que disfrutan escapar de las oportunidades que les da la vida para tomar caminos que no les corresponden.




Hasta el momento confío en las palabras que me transmitió su mirada ya que no compartimos demasiada comunicación verbal, la cual  no se me hizo necesaria si sería desperdiciada en temas completamente irrelevantes y capaces tan solo de cultivar prejuicios, oscuridad y antivalores, si bien estos han ocupado en muchas ocasiones mis diálogos ¿por qué no evitarlo?
 



Considero necesario el hecho de que en cada persona exista una llama de pasión por algún objeto de la vida que permita fijar bases para encaminar un futuro próspero en el que se elimine la idea de ir “donde te lleve la corriente” y así dar el ejemplo derramando gotas de sudor por la lucha al conseguir el logro de tus metas de la mano de una motivación interna, de una llama de pasión que dislumbre a través de una mirada.
 



Éste niño, venezolano, estuvo viviendo un tiempo en el exterior y llegó a inicios de febrero a Venezuela para tomar de nuevo residencia y completar sus estudios. Éste niño aún no sabe que ha captado mi atención, mas me encuetro dispuesta a mostrarle ésta Venezuela que ha atravesado tantos cambios y a descubrir qué se encuentra detrás de esa apariencia tan calma, tomar un poco de lo que ha aprehendido los últimos años y de aquello que ha permitido que éste se diferencie de quienes dicen llamarse hombres por lo que implica llevar como medalla a lo incorrecto. En conclusión, me muero por conocerlo.





Imagen vía: Flickr. yepyeah.