Tiempo

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Si de tiempo se trata siempre habrá un nuevo tema que abordar acerca de éste por el hecho de estar involucrado en cada una de nuestras acciones. El tiempo representa un papel de extrema importancia en lo que se refiere a sentimientos, pensamientos y creencias, y no es para menos debido a que en nuestra vida diaria es observable cómo éstos son capaces de cambiar de un momento a otro. Sí, ya al hablar de momentos involucramos al tiempo pues si bien éste se mantiene en constante movimiento, si éste movimiento es "constante" no porque se realice siempre de la misma forma sino porque nunca opta por detenerse, que en cambio, opta con libertad a recorrer caminos diferentes, con diferente sentido, dirección o ángulo, si ésto es así no resulta increíble que el día de mañana se descubra que todo lo que uno creía correcto estaba incorrecto y viceversa, no ha de sorprender que al estar conscientes de este descubrimiento se desee echarse a atrás, devolverse sobre sus pasos, pero es imposible debido a otra de las cualidades del tiempo, que así como no es capaz de detenerse tampoco lo es de caminar en retroceso. Como segunda opción se decidirá a "engañar al tiempo" y dejar que éste marche hacia adelante mientras el individuo camina hacia atrás. Afortunadamente quienquiera que haya tenido esta idea se encontrará pronto con un enorme portón cerrado a llave al inicio del camino que tomó como indicando que por más errada que haya estado la decisión tomada sólo es posible afrontar las consecuencias y posteriormente caminar por un sendero más favorable o desagradable de acuerdo al juicio del caminante. En pocas palabras, sin importar los esfuerzos ejercidos NO HAY OPORTUNIDAD DE RETRACTARSE.


Con respecto a los paradigmas destinados a ser cambiado es importante recalcar cómo uno nunca logra terminar de conocer a nadie ya que no se tiene el derecho ni los medios para sacar a la luz los secretos que guarda el interior de una persona. A pesar de los intentos, consta de un laberinto de un modo u otro sin salida ya que por cada horizonte que parezca abrirse se arma un nuevo muro que nos dirige hacia otra parte. Luce bastante complicado, tal y como debe suceder en cada aspecto vivido pues incluso el suspiro de una mujer enamorada puede cambiar la forma con la que se pretendía actuar y el modo en que se nos presentan las consecuencias.

Por motivo de mantener diferentes anécdotas que consigan descubrir el laberinto mediante pasos firmes, mi mente decidió aferrarse a esta historia:

"Una niña en vías de ser mujer sucumbió a los encantos de un chimpancé, sus ojos se iluminaban al observar cómo se moneaba de rama en rama. Todos los días iba al parque a hacer dibujos de él en un pequeño cuaderno, le agradaba la alegría que mostraba y lo despreocupado que lucía a diferencia de todas las personas que caminaban en la calle apresurados por llegar a su destino, constantemente apesadumbrados. En una ocasión ésta niña sintió una gran admiración subiendo al tope por lo que decidió vivir en una carpa en el parque para así contemplar cada uno de sus movimientos, consideraba a ésta como una rutina muy agradable incluso con lo incómodo de dormir en el suelo y del molesto olor de una pila de alimentos que la niña le daba al chimpancé pero que éste usualmente rechazaba.

Meses después, la niña se disponía a dormir hasta que vió cómo el chimpancé entraba a la carpa, tomó su bolso y de allí sacó el cuaderno de la niña, el cual rompió hoja por hoja y posteriormente lanzó contra la niña. La niña entre lágrimas recordó con pesar todos los dibujos que le había dedicado pero su amor al chimpancé la hizo decidir que lo seguiría viendo mas esta vez solo lo visitaría un poco más de una hora y luego se marcharía. Al día siguiente, la niña se encontraba en la entrada del parque, el chimpancé se acercó y atacó su rostro dejándolo ensangrentado. La niña experimentó el dolor físico más grande que pudo haber sentido además del despedazo de su corazón. Salió adolorida del parque y un niño se ofreció a ayudarla, a hacer que se sintiera un poco mejor con alguien que le prestara su presencia a lo que ella le respondió con una sonrisa.

Años después, la niña lucía mucho más fuerte , su rostro reflejaba una actitud madura, tan sólo guardaba una pequeña cicatriz en su cuello. Sus ojos permanecían dilatados y brillantes debido a que amaba intensamente al niño que una vez le brindó su presencia. Solía correr cuando éste la llamaba, su compañía la hacía estremecer mas evitaba permanecer demasiado tiempo a su lado, recorrer cada uno de sus pasos, por temor a que no la notara o que su estadía resulte demasiado obvia. Admiraba la forma con la que cuidaba su ánimo pero los días en los que contemplaba fervientemente habían terminado. Temía que cualquier suceso borrara a su amado de su mente pero no haría ni un trazo acerca de él, ya era suficiente, había sido demasiado doloroso. No guardaba rencor por lo sucedido años atrás, recordaba lo fuerte del impacto de aquella situación pero no tenía caso odiarla debido a lo feliz que la hizo una vez. Recorría el mundo en vías de ser mujer, más recatada, un poco más de la misma de siempre, omitiendo algunos detalles que jamás volverían a ser parte de ella, no de la misma manera."

El tiempo trae consigo infinidad de instantes que permiten dar el vuelco o el pestañeo necesario para seguir adelante. Comúnmente hay quienes al encontrarse con panoramas difíciles de sobrellevar desean revivir el pasado si bien éste ya ha cumplido la misión de crear el cambio de rumbo, la permanencia de ideas y la claridad del paradigma en el que pensamos como nuestro fiel compañero. Aferrarse con manos y codos a sucesos ya sucedidos como acto completamente innecesario.



Imagen vía: BAAS. Maarten Baas.

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